Lo que debía ser una misión religiosa en Oaxaca terminó en una pesadilla el pasado 28 de diciembre para Juan Manuel Iglesias López y su familia. Este martes, desde la Ciudad de México, el sobreviviente alzó la voz para denunciar que, tras el descarrilamiento del Tren Interoceánico que dejó más de 250 heridos, el sistema de justicia parece estar diseñado para invisibilizar a las víctimas. Según denunció su defensa legal, la Fiscalía General de la República (FGR) se ha negado a reconocerles formalmente su calidad de víctimas, bloqueando así el acceso a la carpeta de investigación y obstaculizando el proceso con requerimientos burocráticos insensibles.
Iglesias López, quien viajaba en el primer vagón que cayó al precipicio, comparó su lucha con la de "David contra Goliat". Entre las revelaciones más graves hechas durante la conferencia, destacan intentos de la Comisión de Atención a Víctimas para forzar acuerdos de indemnización condicionados, sin permitir la revisión de abogados. La defensa cuestiona que la narrativa oficial se centre únicamente en un error humano (exceso de velocidad), ignorando las advertencias previas de la Auditoría Superior de la Federación sobre deficiencias en el mantenimiento y contratos de la vía en el Istmo de Tehuantepec.