La violencia se ha intensificado en las últimas horas tras una serie de incidentes armados que han dejado un saldo de al menos cinco fallecidos en distintos puntos de la República. El episodio más alarmante ocurrió en San Francisco del Rincón, Guanajuato, donde un grupo de sicarios irrumpió en un parque vecinal de la colonia Renovación. El ataque, ocurrido mientras familias convivían en el lugar, provocó la muerte de un hombre y dejó un saldo de diez personas heridas, entre las que se encuentran ocho menores de edad y dos adultos, sembrando el pánico en la comunidad local.
Simultáneamente, el Estado de México vivió una madrugada violenta en el municipio de Cuautitlán Izcalli. Siete personas fueron víctimas de disparos en dos eventos distintos; el reporte oficial indica que cuatro hombres perdieron la vida a las afueras de una vulcanizadora, mientras que tres personas más, incluyendo a una mujer, fueron hospitalizadas de emergencia. Hasta el momento, las autoridades mexiquenses no han reportado personas detenidas por estos homicidios, lo que acentúa la sensación de impunidad en la región tras los operativos de búsqueda iniciales.
La crisis de seguridad también se extendió al sur y al norte del país. En Taxco de Alarcón, Guerrero, una prolongada persecución y balacera recorrió los barrios de Cantarranas y El Chorrillo, manteniendo a la población bajo resguardo mientras las fuerzas del orden intentaban controlar la situación. Por otro lado, en Culiacán, Sinaloa, la residencia de Homar Salas, líder sindical recién electo, fue blanco de ráfagas de fuego. Aunque este último incidente no resultó en heridos, se suma a una cadena de actos delictivos que reflejan la vulnerabilidad de distintos sectores sociales ante el crimen organizado.