La Zona Metropolitana de Monterrey es escenario de un inusual debate legislativo tras la aparición de Luis, un trabajador de una clínica veterinaria que se identifica plenamente con la figura de un caballo. Acompañado de su abogado, el joven de 28 años presentó ante el Congreso de Nuevo León una iniciativa denominada "Ley Therian", con la que busca reconocimiento y respeto para quienes, como él, aseguran poseer una identidad animal. Luis relató que desde la infancia ha experimentado el rechazo social, describiendo un entorno donde los señalamientos de "locura" y el trato como un "bicho raro" han vulnerado su salud emocional de manera constante.
La propuesta legal, estructurada como una Ley de protocolos de convivencia y protección, tiene como objetivo central salvaguardar la integridad psicosocial de los estudiantes en todos los niveles educativos. Según el abogado Mauricio Castillo, la intención es obligar a las Secretarías de Educación y Salud a establecer lineamientos claros que prevengan el bullying y brinden acompañamiento psicológico tanto a los jóvenes therians como a sus comunidades escolares. Esta medida surge en respuesta a diversos incidentes registrados en la ciudad, que incluyen desde la negación de acceso al transporte público hasta agresiones verbales en espacios universitarios y parques.
De acuerdo con los promotores de la iniciativa, existen al menos 100 personas en la región que comparten esta identidad y enfrentan barreras similares para su integración social. El documento entregado en la oficialía de partes subraya la necesidad de responsabilizar al personal educativo por cualquier acto de exclusión basado en creencias o manifestaciones digitales de identidad. Mientras el movimiento genera opiniones divididas en redes sociales, la comunidad therian insiste en que su búsqueda no es una excentricidad, sino un reclamo por el derecho a una vida libre de violencia en una sociedad que consideran todavía poco empática ante lo diverso.