El dinamismo turístico de Puerto Vallarta se ha visto frenado este lunes por una parálisis aérea que afecta a miles de viajeros internacionales. Importantes firmas como Air Canada, United, Delta y Alaska Airlines decidieron cancelar sus operaciones desde y hacia este puerto mexicano, citando los riesgos derivados de la reciente inestabilidad en la región. La medida impacta directamente a ciudades clave como Nueva York, Los Ángeles, Atlanta, Toronto y Vancouver, dejando a numerosos turistas bajo las órdenes de resguardo emitidas por sus consulados, mientras el Aeropuerto Internacional de Puerto Vallarta muestra una pizarra de vuelos suspendidos que refleja la gravedad de la situación en el occidente del país.
Esta interrupción en la conectividad es la consecuencia directa de una jornada de violencia extrema que, según reportes de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, ha cobrado la vida de al menos 25 militares y 30 civiles armados. Tras el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes en un operativo estratégico, grupos delictivos lanzaron una ofensiva coordinada que incluyó 85 bloqueos en carreteras federales, ataques a instituciones bancarias y la quema de establecimientos comerciales. El escenario ha sido captado en tiempo real por visitantes extranjeros, quienes desde sus centros de hospedaje documentaron columnas de humo y disturbios en uno de los destinos que apenas el año pasado celebraba cifras récord de afluencia invernal.
Pese a la tensión latente y las alertas de viaje vigentes del Departamento de Estado, la administración federal ha comenzado a proyectar una imagen de recuperación. En su reciente conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que las vialidades han sido liberadas para el libre tránsito y calificó las cancelaciones aéreas como medidas meramente preventivas. La mandataria prevé que el flujo de vuelos nacionales e internacionales se restablezca por completo entre este lunes y el martes; sin embargo, las aerolíneas extranjeras mantienen cautela, condicionando el reinicio de sus servicios a una evaluación propia de las condiciones de seguridad en el terreno.