Durante su reciente conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum detalló una propuesta de reforma electoral que busca desaparecer el Programa de Resultados Electorales Preliminares, conocido como PREP. La mandataria argumentó que esta herramienta técnica ya no resulta indispensable para la democracia mexicana, ya que el objetivo es transitar hacia un modelo donde los cómputos distritales comiencen inmediatamente después del cierre de las casillas. Bajo este esquema, el flujo de datos oficiales iniciaría el mismo domingo por la noche, permitiendo que la mayoría de los distritos arrojen resultados definitivos durante la jornada del lunes, sin tener que esperar hasta el miércoles siguiente como sucede actualmente.
La propuesta no es una ocurrencia de último momento, sino que, según Sheinbaum, surge de diversos foros de discusión donde se analizó la eficiencia del sistema electoral. La intención principal detrás de esta modificación es optimizar el uso de los recursos públicos y eliminar estructuras que el Gobierno considera redundantes. La mandataria subrayó que la certeza del proceso no se verá comprometida, pues el sistema de apertura de urnas y el recuento físico de votos se mantendrán vigentes siempre que existan solicitudes legítimas de los partidos o candidatos, garantizando así la transparencia en la voluntad popular.
Tradicionalmente, el PREP ha funcionado como un mecanismo informativo que captura y publica en tiempo real los datos de las actas de escrutinio, permitiendo a la ciudadanía conocer tendencias pocas horas después de los comicios. A diferencia del conteo rápido, que es una estimación estadística, o de las encuestas de salida, el PREP se basa en documentos oficiales firmados por ciudadanos. Sin embargo, al carecer de validez jurídica, el Ejecutivo considera que el esfuerzo tecnológico y financiero que requiere su operación de 24 horas continuas puede ser sustituido por un inicio anticipado de los cómputos legales, unificando así la información preliminar con la definitiva.