En un ambiente de profundo respeto y solemnidad, la Base Aérea Militar No. 5 en Zapopan fue el escenario de los honores fúnebres rendidos a los efectivos que fallecieron durante la captura y abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes. Los féretros, cubiertos con el pabellón tricolor, recibieron la última guardia de honor en un acto que incluyó el pase de lista y el toque de silencio, simbolizando el sacrificio de quienes murieron en cumplimiento de su deber. Tras la ceremonia, la Bandera Nacional fue entregada a los deudos como un gesto de gratitud del Estado, antes de que los restos fueran trasladados a sus comunidades de origen en aeronaves de la Fuerza Aérea.
El saldo de esta ofensiva contra el crimen organizado refleja la magnitud de la confrontación: 25 integrantes de la Guardia Nacional y varios efectivos del Ejército perdieron la vida en una jornada que contabilizó al menos 60 fallecidos totales. El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, detalló que las agresiones se concentraron en Jalisco con ataques directos contra las fuerzas federales, mientras que en estados vecinos como Michoacán también se reportaron bajas y heridos. Paralelamente al abatimiento del líder del CJNG, las autoridades confirmaron la muerte de su colaborador cercano, alias “El Tuli”, y la detención de 70 personas en siete entidades distintas del país.
La caída del máximo líder criminal desató una reacción violenta inmediata que se tradujo en 85 narcobloqueos y vehículos incendiados, principalmente en las rutas federales de Jalisco. Ante esta situación, la presidenta Claudia Sheinbaum y los titulares de las Fuerzas Armadas expresaron su pésame a las familias, destacando que el esfuerzo institucional representa uno de los golpes más contundentes a la estructura delictiva en años recientes. A pesar del éxito estratégico de la misión, la jornada queda marcada como una de las más sangrientas en la historia operativa moderna, dejando un alto costo humano tanto en las filas oficiales como en el entorno civil.