Lejos de sus operaciones tradicionales con drogas sintéticas, el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) presuntamente ha consolidado una red de tráfico de mercurio con impacto ambiental devastador. Desde la mina Los Santos en Bucareli, Querétaro, el metal tóxico se traslada miles de kilómetros hacia la Amazonía sudamericana.
Según la Agencia de Investigación Ambiental (EIA), más de 200 toneladas de mercurio han salido de México en los últimos años. El metal, esencial para separar el oro de los sedimentos en minería ilegal, se libera en ríos y suelos, transformándose en metilmercurio, un compuesto altamente tóxico que afecta la salud humana y la biodiversidad.
El informe de Mongabay Latam señala que el mercurio se oculta en contenedores como grava o piedra chancada, con hasta 20 toneladas por envío. El 74% de los cargamentos sospechosos entre 2017 y 2023 tuvieron como destino Perú, especialmente zonas como Madre de Dios, donde se demandan 1.5 toneladas mensuales.
En ciudades como Arequipa y Medellín, el mercurio mexicano se almacena y redistribuye hacia campamentos mineros ilegales. El precio en el mercado negro alcanza los 330 dólares por kilogramo, generando una 'fiebre del mercurio' entre el crimen organizado.
La minería ilícita genera más de 330 mil millones de pesos anuales y ofrece ventajas para el lavado de dinero, al mezclarse con producción legal. Además, otorga control territorial, desplaza comunidades y permite a los cárteles diversificar ingresos, consolidándose como consorcios criminales multifacéticos.
"Más de 200 toneladas de mercurio han salido de México hacia la Amazonía", detalló la EIA.