Durante la marcha del Día Internacional de las Mujeres, celebrada el 8 de marzo de 2026 en Cuernavaca, Morelos, la estatua del general Emiliano Zapata fue intervenida con pintas en colores rojo, morado y blanco. El acto formó parte de una protesta feminista que incluyó exigencias de justicia por el feminicidio de dos jóvenes estudiantes de la UAEM.
Ante las críticas por los daños al monumento, la familia Zapata Salazar Oficial emitió un comunicado desde su cuenta en Facebook. Reconocieron el respeto hacia la imagen del caudillo, pero enfatizaron que su legado no reside en un monumento, sino en ideales vivos de justicia social.
"Estos espacios son símbolos de orgullo y raíz que merecen ser preservados", señalaron. Sin embargo, precisaron que "el zapatismo es una lucha por los derechos de quienes han sido históricamente vulnerados".
"Las paredes se limpian y el bronce se restaura; sin embargo, las vidas que se pierden y los derechos que se vulneran dejan marcas permanentes en nuestra sociedad"
Resaltaron que honrar el legado de Zapata no consiste en limpiar una estatua, sino en proteger la integridad de cada mujer. Reafirmaron su apoyo a la libre manifestación y subrayaron que la dignidad humana está por encima de cualquier objeto material.