La presidenta, Claudia Sheinbaum, inició su conferencia con los habituales llamados a la unidad y la transparencia. Sin embargo, la energía del momento cambió cuando los periodistas le dirigieron una serie de interrogantes sobre las recientes declaraciones de Donald Trump, difusas aún en los canales de información oficiales pero cargadas de polarización.
Se hizo referencia a comentarios que, según se ha difundido en varias fuentes en línea, calificaron a México como el “epicentro” de la violencia de los cárteles y que incluían burla al idioma español, además de referencias irónicas a la propia mandataria. La publicación de esas frases, aunque aún sin certificación documental, activó un debate sobre la postura de México ante las críticas públicas.
Ante la presión mediática, la presidente clarificó que la relación de colaboración con Estados Unidos permanece enfocada en la inteligencia y la seguridad, pero subrayó que las operaciones dentro del territorio nacional son exclusivas de las instituciones mexicanas: Fuerzas Armadas, Guardia Nacional, Secretaría de Seguridad, policías estatales y fiscalías. “México sigue firme en su autonomía y defensa de sus fronteras”, enfatizó.
El tema que hizo que la conversación se volviera más tensa fue la propuesta de permitir una presencia militar estadounidense dentro del país, una idea que el presidente de Estados Unidos había mencionado durante la cumbre celebrada el sábado en Doral, Miami. En su respuesta, la presidenta fue directa y la postura quedó firme: “Si el presidente Trump propone introducir al Ejército de EE. UU. a México, hemos dicho que no. Y seguimos diciendo lo mismo con orgullo.”
La cumbre en cuestión dio origen a la coalición militar denominada “Escudo de las Américas”, en la cual se convocó a representantes de 17 naciones, de las cuales 12 se identificaron públicamente, con el propósito de coordinar la lucha contra los cárteles mediante el entrenamiento y movilización de ejércitos aliados. A la lista de participantes, se le dio la exclusión a México, Colombia y Venezuela, tres países que han enfrentado de manera más intensa la violencia vinculada a las organizaciones narcotraficantes.
Los observadores señalaron también la ausencia de mandatarias femeninas en la cumbre, un hecho que reitera la brecha de representación en los foros de seguridad globales. Para la presidenta, la falta de participación mexicana y la ausencia de voces femeninas representó un motivo de preocupación dentro de la narrativa de fortalecimiento de la cooperación hemisférica.
Durante la mañanera, Sheinbaum señaló dos frentes críticos que percibe como dependientes del papel estadounidense en la lucha contra la violencia. En el primero, el tráfico ilegal de armas, sustentó con datos del Departamento de Justicia de Estados Unidos, indicando que el 75 % de los armamentos que utilizan los grupos delincuenciales en México tienen origen en ese país.
El segundo punto se centró en el consumo de drogas en Estados Unidos. La presidenta indicó que el flujo de fentanilo que atraviesa la frontera hacia el norte ha reducido su cifra a la mitad, pero sostuvo que la demanda interna sigue influyendo de manera determinante en el fenómeno. “Existe una parte muy importante que hay que trabajar, que es la disminución del uso de las drogas en Estados Unidos”, añadió, enfatizando la necesidad de colaboraciones bilaterales más profundas.