El precio del petróleo alcanzó este lunes los 115 dólares por barril, su nivel más alto desde 2022, tras intensificarse el conflicto en Medio Oriente. Los bombardeos israelíes a instalaciones petroleras en Irán y el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz han generado una fuerte volatilidad en los mercados globales.
El West Texas Intermediate (WTI), referencia para Estados Unidos, acumula un alza semanal superior al 64%. El estrecho de Ormuz, vía marítima clave de apenas 33 kilómetros de ancho, transporta cerca del 20% del petróleo mundial. Desde que comenzaron los ataques el 28 de febrero, más de cien buques permanecen varados.
Irán respondió con acciones militares y mantiene bloqueada la ruta. La interrupción reduce la oferta global y eleva los precios internacionales, afectando incluso a países que no dependen directamente del crudo de la zona.
México, cuya economía está ligada al precio de los energéticos, enfrenta riesgos inmediatos. La gasolina en sus estaciones está referenciada a mercados internacionales. Aunque el gobierno mantiene estímulos fiscales al IEPS para amortiguar el impacto, sostenerlos se volvería insostenible si el barril supera los 100 dólares durante semanas.
El peso ya reaccionó: rompió la barrera de los 18 pesos por dólar, lo que encarece importaciones y presiona la inflación, que en febrero alcanzó el 4.02% anual. Esto complica los planes del Banco de México de reducir tasas de interés.
Analistas advierten que, si el bloqueo se extiende, el petróleo podría llegar a 120 dólares; en escenarios prolongados, hasta 200. Sería una crisis comparable a la desatada por la invasión rusa de Ucrania en 2022.
"¡SOLO LOS NECIOS PENSARÍAN LO CONTRARIO!", afirmó presuntamente el presidente Donald Trump en Truth Social, defendiendo los altos precios como costo necesario por la seguridad global.
Para los ciudadanos, las variables clave serán el tipo de cambio, el precio de la gasolina y el comportamiento de productos básicos sensibles al transporte y los energéticos.