El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, anunció este miércoles el inicio formal de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), al publicar una imagen en redes sociales que confirma el arranque de la primera ronda de negociaciones técnicas entre México y Estados Unidos. Las discusiones se llevan a cabo este miércoles y jueves, marcando el comienzo oficial del proceso de modernización del acuerdo comercial regional.
La postura mexicana se basa en tres pilares: la eliminación del arancel del 50% impuesto por Estados Unidos al acero y aluminio mexicanos bajo la Sección 232, la actualización de las reglas de origen y la definición de un marco claro para evitar que terceros países, particularmente China, se aprovechen del tratado mediante triangulación comercial. Ebrard calificó la medida arancelaria como "absurda" y "violatoria del tratado y de la lógica comercial", al recordar que Estados Unidos mantiene superávit comercial con México en estos rubros.
Este anuncio sigue a la presentación de los resultados de la consulta pública más amplia realizada en México sobre el T-MEC, que incluyó a 30 sectores económicos en los 32 estados del país. El 78.5% de los participantes expresó apoyo a la renovación del tratado, aunque con modificaciones sustanciales para fortalecer la competitividad nacional y proteger los intereses estratégicos.
Horas antes del inicio de las negociaciones, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, pronunció un discurso en la 109 Asamblea General de la American Chamber México, en el que destacó la importancia de la integración regional. "América del Norte, unida, podría ser independiente. México y Estados Unidos juntos podrían alimentarse mutuamente", afirmó, subrayando que la cooperación fortalece a ambos países frente a competidores globales desleales.
Los datos económicos respaldan la relevancia del T-MEC: desde 1994, el comercio trilateral se ha multiplicado casi cinco veces. En 2024, el intercambio diario alcanzó los 2,562 millones de dólares —equivalente a 1.8 millones por minuto— y cerca de 56.2 millones de empleos en la región dependen directamente de este flujo comercial. Además, el 40% del valor de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos incluye insumos producidos en ese país, lo que evidencia una cadena de valor compartida y desmonta argumentos proteccionistas sobre desequilibrios comerciales.
La revisión del T-MEC se desarrolla en un contexto geopolítico complejo, con creciente atención a la influencia de China en las cadenas de suministro globales. México busca reforzar salvaguardas para evitar que terceros países utilicen su territorio como puerta de entrada al mercado estadounidense, mientras promueve una mayor integración regional basada en reglas justas y reciprocidad.