La presidenta Claudia Sheinbaum envió una invitación al rey Felipe VI de España para que asista al Mundial de Futbol 2026, que México coorganiza junto con Estados Unidos y Canadá del 11 de junio al 19 de julio. El gesto, de corte diplomático, se produce días después de que el monarca español reconociera públicamente que durante la conquista de América hubo “mucho abuso”, unas declaraciones interpretadas en México como un avance simbólico en las tensas relaciones bilaterales.
A través de una carta dirigida al rey, Sheinbaum destacó que el Mundial representa una oportunidad para reforzar “la hermandad histórica entre nuestros pueblos”, sustentada en el legado compartido de la lengua, la cultura y la memoria colectiva. La mandataria resaltó también las muestras de solidaridad y visión humanista que han marcado la relación entre ambas naciones a lo largo del tiempo.
No obstante, fuentes oficiales de la Presidencia de México indicaron a Infobae que no tienen constancia de la invitación, lo que genera incertidumbre sobre su carácter formal. Por su parte, la Casa Real española informó que la propuesta fue recibida con agrado en el marco de la relación fraternal entre ambos países, aunque aún no se ha confirmado si el rey asistirá al torneo.
El acercamiento ocurre tras años de distanciamiento diplomático iniciado en 2019, cuando el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador solicitó una disculpa formal por los agravios cometidos durante la Conquista —una petición rechazada tajantemente por el gobierno de Pedro Sánchez y la Corona española. Las recientes declaraciones de Felipe VI, aunque lejos de constituir una disculpa institucional, han sido vistas como un gesto significativo de apertura.
La invitación también se inscribe en un contexto más amplio de reaproximación: Sheinbaum no descartó asistir a la Cumbre Iberoamericana de 2026, que se celebrará en Madrid en noviembre. Su posible participación, dijo durante su conferencia matutina, dependerá de otros compromisos internacionales, como la Cumbre de la APEC en China. De concretarse, marcaría un hito en la normalización de las relaciones entre México y España tras años de distancia institucional.