En un acto de memoria y resistencia, el colectivo H.I.J.O.S. México organizó este domingo 22 de marzo una intervención simbólica en la Plaza de la Constitución de la Ciudad de México para conmemorar el 50 aniversario del golpe de Estado en Argentina. A miles de kilómetros del país sudamericano, cientos de personas —entre activistas, familiares de desaparecidos, exiliados argentinos y defensores de derechos humanos— se congregaron en el Zócalo para replicar uno de los símbolos más emblemáticos de la lucha por la verdad: el pañuelo blanco.
Sobre el pavimento de la plancha capitalina, los asistentes dibujaron pañuelos y escribieron dentro de ellos los nombres de personas que aún permanecen desaparecidas, tanto en Argentina como en México. Flores, veladoras y consignas como "50 años no son nada si la memoria vive" y "Nunca más" adornaron la escena de un homenaje que buscó entrelazar las luchas históricas de ambos países.
La actividad, desarrollada sin incidentes, fue un ejercicio de memoria colectiva que subrayó la vigencia del reclamo por verdad, justicia y reparación. Organizadores destacaron que, aunque el golpe de Estado ocurrió en Argentina el 24 de marzo de 1976, su resonancia sigue presente en América Latina, especialmente en México, donde más de 100 mil personas figuran como desaparecidas.
"Aquí también recordamos", afirmó una de las participantes, madre de un desaparecido en México, durante una breve intervención. La acción contó con la presencia de migrantes argentinos recientes, exiliados de décadas pasadas y activistas locales, quienes compartieron historias y explicaron a transeúntes el significado del pañuelo blanco, surgido con las Madres de Plaza de Mayo durante la dictadura argentina.
En el marco de la conmemoración, se dio a conocer el fallecimiento de María Takara de Oshiro, de 95 años, integrante de Madres de Plaza de Mayo. Durante décadas, buscó a su hijo Jorge Eduardo Oshiro, detenido y desaparecido en 1976 a los 18 años. Su muerte, ocurrida en vísperas del aniversario, reforzó el sentido de urgencia en la exigencia de justicia.
Los organizadores resaltaron que experiencias como las de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo han sido un referente para colectivos en México y otros países, inspirando estrategias de búsqueda, litigio y memoria. "Lo que pasó en Argentina no fue un hecho aislado. Es un espejo que nos obliga a no repetir la historia", señaló un integrante de H.I.J.O.S. México.
La intervención concluyó con los símbolos aún visibles sobre el Zócalo, como un recordatorio efímero pero potente de que la memoria no tiene fronteras, y que la lucha por los desaparecidos sigue vigente en ambos lados del continente.