La posible candidatura de Luis Donaldo Colosio Riojas a la gubernatura de Sonora en 2027 ha encendido un choque político anticipado que combina origen, poder y rivalidad. Aunque el senador no ha confirmado su intención, su nombre ya figura como uno de los perfiles más competitivos, lo que ha detonado reacciones dentro y fuera de su partido, Movimiento Ciudadano.
El factor que alimenta la tensión es su identidad política dual: sonorense por herencia —hijo de Luis Donaldo Colosio Murrieta—, pero con carrera consolidada en Nuevo León. Esta combinación le permite competir legalmente, pero ha sido utilizada por figuras de Morena para cuestionar la legitimidad política de su eventual aspiración.
Desde el oficialismo, voces como la del gobernador Alfonso Durazo han calificado el escenario como “atípico”, mientras que la presidenta Claudia Sheinbaum lo ha descrito como “curioso”, marcando distancia sin invalidar su derecho legal. Estas posturas reflejan una incomodidad creciente ante un perfil que podría alterar el equilibrio político en el estado.
En paralelo, el respaldo de Jorge Álvarez Máynez y las encuestas internas que lo colocan como competitivo han elevado la apuesta. A esto se suma la confrontación ideológica: Colosio ha criticado reformas clave del oficialismo, intensificando una rivalidad que, rumbo a 2027, ya perfila una contienda cargada de simbolismo, poder y alta polarización.