A solo días del inicio de la Semana Santa, periodo clave para el turismo nacional, al menos 39 comunidades costeras en los estados de Veracruz y Tabasco enfrentan afectaciones por el derrame de petróleo ocurrido en las inmediaciones de la refinería Olmeca, en Dos Bocas, Tabasco. El incidente ha generado un daño ambiental significativo a lo largo de 230 kilómetros de costa en el Golfo de México, con presencia de hidrocarburos en playas y ecosistemas sensibles.
Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que el evento no tendría impacto directo en el turismo, organizaciones como Greenpeace México y especialistas en medio ambiente han advertido que las medidas de contención y limpieza podrían ser insuficientes para prevenir riesgos a la salud pública y al ecosistema marino.
Hasta el momento, las autoridades han recuperado más de 500 metros cúbicos de hidrocarburos y cientos de kilogramos de material contaminado. Sin embargo, zonas como la Laguna del Ostión, así como playas cercanas a Coatzacoalcos, Alvarado y municipios colindantes, aún presentan residuos de crudo en el agua, arena y manglares.
Las autoridades estatales y federales mantienen operativos de monitoreo permanente, aunque aún no se ha emitido una alerta sanitaria oficial para restringir el acceso a las playas afectadas. No obstante, se recomienda a los turistas consultar los avisos locales y evitar zonas con olor a petróleo, manchas oscuras en el agua o arena, y presencia de espuma anómala.
Con la llegada de millones de viajeros durante Semana Santa, especialistas urgen a las autoridades a transparentar la información y reforzar los protocolos de salud ambiental para proteger tanto a los visitantes como a las comunidades costeras.