La presidenta Claudia Sheinbaum descartó categóricamente que Estados Unidos haya ejercido presión sobre México en las negociaciones comerciales mediante el tema del agua, en respuesta a declaraciones del senador estadounidense John Cornyn. Durante una rueda de prensa, Sheinbaum afirmó: "Si hay acuerdo, no sé por qué a lo mejor no está enterado el senador", en referencia a la existencia de compromisos hídricos previamente establecidos entre ambos países.
La mandataria subrayó que la distribución del agua entre México y Estados Unidos no responde a decisiones improvisadas ni a presiones coyunturales, sino que se encuentra plenamente regulada por el Tratado de Aguas de 1944. Este marco legal establece mecanismos claros para el intercambio del recurso: México debe entregar volúmenes pactados del río Bravo en ciclos quinquenales, mientras que Estados Unidos realiza entregas equivalentes del río Colorado.
Sheinbaum Pardo enfatizó que los compromisos hídricos son técnicos, previsibles y de cumplimiento obligado conforme al tratado vigente, por lo que no hay fundamento para afirmar que el tema del agua haya sido utilizado como moneda de cambio en negociaciones comerciales recientes. La presidenta reiteró el compromiso de México con el cumplimiento de sus obligaciones internacionales, al tiempo que defendió la soberanía del país en la gestión de sus recursos naturales.