Los 13 senadores del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Senado adelantaron formalmente su voto en contra del denominado "plan B" de reforma electoral impulsado por Morena, y denunciaron haber sido objeto de presiones e intentos de coacción política, incluyendo ofertas directas de gubernaturas a cambio de su apoyo.
Durante una conferencia de prensa, el dirigente nacional del PRI y coordinador parlamentario en el Senado aseguró que estas acciones demuestran una falta de respeto al proceso democrático. "Creen que son niños que andan ofreciendo cosas que, además, no tienen", afirmó, subrayando que ninguna oferta ni presión cambiará la postura del grupo parlamentario.
Aunque Morena busca aprobar la reforma constitucional por mayoría calificada, aún no cuenta con los votos necesarios. El PRI destacó que, incluso si se retirara la modificación al artículo 25 sobre la revocación de mandato, su bancada mantendrá el rechazo porque considera que el resto de la propuesta atenta contra el principio de federalismo.
El único senador priista ausente en la rueda de prensa fue Pablo Angulo, quien justificó su ausencia por un asunto médico, pero confirmó que estará presente durante la votación para sumarse al voto negativo.
La bancada priista insistió en que el eventual fracaso del plan B representará "la derrota monumental, apoteósica" de Morena y del gobierno federal, especialmente tras la negativa del Partido del Trabajo (PT) a respaldar la iniciativa. Con este escenario, Morena carece de los suficientes apoyos para alcanzar la mayoría calificada requerida.