La incertidumbre domina el escenario en la mina de Rosario, donde cuatro trabajadores permanecen atrapados desde el miércoles 25 de marzo de 2026, tras un derrumbe ocasionado por la ruptura de una presa de jales. Aunque no se ha establecido contacto directo con ellos, la detección de ruidos dentro del yacimiento ha encendido una luz de esperanza entre rescatistas y familiares.
Según informó la empresa minera, el accidente se desencadenó cuando una avalancha de lodo compuesto por agua y sedimentos —residuos mineros conocidos como jales— descendió por la rampa principal de acceso, bloqueando salidas y generando acumulaciones de entre medio metro y metro y medio de espesor. En zonas críticas, el material se compactó aún más, dificultando el avance de los equipos de rescate.
Las autoridades han confirmado que siete mineros fueron rescatados con vida en las primeras horas posteriores al colapso, lo que permitió dimensionar la magnitud del siniestro. Sin embargo, los cuatro restantes aún no han sido localizados. Se presume que uno de ellos podría estar en el área del comedor, mientras que los otros tres estarían en una sección más profunda de la mina.
Un dato alentador es que los conductos de ventilación no habrían sido completamente obstruidos, lo que sugiere que las zonas donde podrían encontrarse los trabajadores podrían mantener condiciones respirables. Este factor, sumado a los ruidos percibidos en las primeras horas tras el derrumbe, fortalece la hipótesis de que los mineros podrían estar con vida.
Los equipos de rescate, integrados por personal especializado y autoridades estatales y federales, trabajan sin descanso para remover el lodo y abrir pasajes seguros. No obstante, el terreno inestable y la saturación de residuos representan un riesgo constante para los rescatistas, lo que obliga a avanzar con extrema precaución.
En el lugar, familiares de los mineros atrapados mantienen una vigilia angustiada, aguardando cualquier noticia. Las autoridades han reiterado su compromiso de no abandonar las labores hasta lograr el rescate, mientras la comunidad entera sigue con atención el desarrollo del operativo.
El incidente ha reabierto el debate sobre la seguridad en las operaciones mineras, particularmente en lo concerniente al manejo de presas de jales, cuya falla ha provocado tragedias similares en el pasado. Hasta el momento, no se han reportado nuevas víctimas, pero la situación sigue siendo crítica.