En la conferencia matutina del lunes, la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, anunció una agenda de trabajo coordinada con la Secretaría de Hacienda, el Banco de México, el SAT y la banca comercial. El plan se articula en tres ejes: digitalizar los pagos, bancarizar a la población informal y ampliar el acceso al crédito para micro y pequeñas empresas.
Digitalizar los pagos es el primer objetivo. El gobierno impulsará esquemas de pago electrónico que funcionen tanto en grandes corporativos como en los puestos de tacos del barrio, con la meta de reducir el uso del efectivo, que hoy obstaculiza la fiscalización y favorece la informalidad.
Bancarizar a los informales implica abrir cuentas bancarias sin requerir RFC, a través de las llamadas cuentas nivel 2 y nivel 3. La lógica, ya probada en India, China y otros países, es “bancarizar primero, formalizar después”. Así, personas que hoy solo manejan efectivo podrán acceder a servicios financieros formales.
Ampliar el crédito a micro y pequeñas empresas constituye el tercer pilar. La banca comercial se comprometió a incrementar su cartera en este segmento, que históricamente enfrenta grandes barreras para obtener financiamiento.
El plan se sustenta en una interpretación del artículo 28 constitucional que vincula la estabilidad del peso no solo al control de la inflación, sino también al fomento económico, la competitividad y el empleo. Según el economista Jorge Flores, director del Observatorio Newsoring, bajo esta visión Banxico tiene la obligación de impulsar el crédito productivo.
El objetivo final es que menos efectivo signifique mayor transparencia, menos evasión fiscal y mayor crecimiento para los sectores tradicionalmente excluidos del sistema financiero. El ejemplo indio muestra que la transformación es posible: en menos de una década, la India pasó de una economía dominada por el cash a procesar miles de millones de transacciones digitales al mes.