Con una carcajada y evidente incredulidad, la mandataria Claudia Sheinbaum desmintió este miércoles, durante la conferencia mañanera, la versión que circuló en redes y medios según la cual su reunión con BlackRock habría impulsado el anuncio de un estudio sobre fracking en México. "De verdad da risa", afirmó, dejando claro que la decisión se basa en razones de soberanía energética y no en presiones del capital privado internacional.
El origen de la polémica fue la reunión del martes con Larry Fink, presidente de BlackRock, junto a Adebayo Ogunlesi de Global Infrastructure Partners y Sergio Méndez, director de BlackRock México. Sheinbaum describió el encuentro como una conversación amplia sobre proyectos mixtos, digitalización y la situación internacional, señalando que no se firmó ningún acuerdo concreto.
La presidenta recordó que el presidente López Obrador también se ha reunido con representantes de BlackRock y enfatizó que el contacto con fondos de inversión es una práctica habitual, no una señal de alineación ideológica. "Nos reunimos con los sindicatos, con los trabajadores y, sobre todo, con el pueblo de México", sostuvo.
Sheinbaum explicó que México depende en un 75 % del gas natural importado, mayormente proveniente de Estados Unidos, donde se extrae mediante fractura hidráulica (shale gas). Argumentó que la vulnerabilidad del suministro, evidenciada por eventos como la crisis del gas ruso en Europa, justifica la necesidad de explorar alternativas domésticas.
En la mañanera anunció la conformación de un grupo de científicos de la UNAM, el IPN y la Secretaría de Ciencia y Tecnología para evaluar tecnologías de extracción de gas no convencional con menor impacto ambiental. Subrayó que la decisión final se tomará con base en evidencia científica y que la lista de integrantes del comité será pública la próxima semana.
El anuncio plantea una paradoja política: la primera presidenta de México con doctorado en ingeniería ambiental podría respaldar una forma de extracción que durante años fue símbolo de la oposición al modelo energético que su movimiento prometió transformar.