La Profeco y la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) rechazaron de forma categórica los rumores que indican un incremento del precio de la tortilla a nivel nacional. En un comunicado conjunto, ambas dependencias señalaron que los insumos principales —maíz y harina— se encuentran estables, por lo que cualquier alza al consumidor sería injustificada.
El Gobierno de México hizo un llamado directo a productores, distribuidores y dueños de tortillerías para que eviten aumentos sin sustento que afecten el poder adquisitivo de las familias, recordando que la tortilla es uno de los alimentos básicos más consumidos en el país.
El Acuerdo Nacional Maíz‑Tortilla, vigente y respaldado por empresas harineras, asociaciones de la industria y tortillerías, sigue siendo la herramienta clave para garantizar la estabilidad de precios. El pacto incluye apoyos como acceso a maíz y harina a precios preferenciales, financiamiento con tasas accesibles y condiciones que permitan reducir costos de producción.
Organizaciones como la Cámara Nacional del Maíz Industrializado y la Unión Nacional de Industriales de la Masa y la Tortilla ratificaron su compromiso de mantener una producción eficiente y una distribución que favorezca la estabilidad del precio, coincidendo en que no existe justificación técnica ni económica para un incremento del kilo de tortilla en este momento.
Como parte de sus acciones de protección al consumidor, la Profeco mantiene un monitoreo constante en 603 tortillerías a nivel nacional mediante el programa “Quién es Quién en los Precios”. Durante estas revisiones se verifica que los establecimientos entreguen kilos completos, cumplan con las normas de medición y respeten el Acuerdo Nacional Maíz‑Tortilla mediante reportes mensuales.
Al corte de abril de 2026, el precio del kilo de tortilla muestra variaciones regionales, pero el Gobierno sostiene que no hay condiciones que justifiquen aumentos de entre 2 y 4 pesos que algunos actores del sector han advertido, vinculados a costos operativos.
La tortilla, consumida habitualmente por entre el 94 % y el 98 % de la población, sigue siendo un pilar nutricional y cultural. Su proceso de nixtamalización le otorga propiedades que la convierten en un alimento completo y accesible para millones de mexicanos.
Por instrucción de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el Gobierno federal impulsa políticas para ordenar la cadena de producción y comercialización del maíz, fortalecer el ingreso de los productores mediante esquemas de comercialización directa y avanzar en la soberanía alimentaria del país.
Ante las presiones de algunos sectores, las autoridades reiteraron que no hay fundamentos para un incremento generalizado en el precio de la tortilla y exhortaron a mantener la estabilidad en beneficio de las familias mexicanas.