La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, recibió a representantes del sector gasolinero en una reunión de urgencia cuyo fin es evitar que los precios de los combustibles vuelvan a subir.
El encuentro, anunciado la tarde del 13 de abril, forma parte de una estrategia más amplia del Ejecutivo federal para impedir que el alza en los energéticos se traslade al costo de la vida cotidiana. El objetivo central es mantener el precio del diésel por debajo de los 28.28 pesos por litro y que la gasolina magna no supere los 24 pesos, niveles considerados críticos para la estabilidad económica.
Superar esos umbrales podría desencadenar un efecto dominó: el aumento del costo del transporte de mercancías elevaría el precio final de productos esenciales, como la carne de res y el jitomate, que ya han registrado incrementos recientes en la canasta básica.
La reunión no se limitó al sector privado; también asistieron funcionarios de diversas dependencias federales encargadas de la política de precios y abasto. Los representantes del gremio precisaron que el diálogo sería directamente con los funcionarios, no con la presidenta, lo que indica la intención del gobierno de negociar de forma preventiva y evitar medidas de control de precios más drásticas.
Con la inflación en aumento y un contexto económico internacional de incertidumbre, el margen de maniobra es estrecho. Los resultados de esta reunión definirán si los mexicanos verán o no un incremento en el costo de llenar el tanque en los próximos días.