Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Economía, dio la bienvenida a Jaimeson Greer, Representante Comercial de Estados Unidos, en la Ciudad de México, anunciando que al día siguiente comenzarán las negociaciones para la revisión del T‑MEC.
En su cuenta de X, Ebrard escribió: “Di la bienvenida a Jaimeson Greer, titular de USTR, con quien sostendremos mañana conversaciones para la revisión del TMEC. Bienvenido”. El funcionario destacó que el 85 % del comercio mexicano depende de la relación bilateral con EE. UU., y que mantener un acuerdo sólido es esencial para proteger millones de empleos y el funcionamiento de miles de empresas.
Durante la reunión, Ebrard señaló que las prioridades en la mesa son proteger las industrias mexicanas y salvaguardar los logros de los 40 años del tratado de libre comercio. Aseguró que, aunque siempre existen riesgos, el Gobierno mexicano prioriza el diálogo y la cooperación económica como vía para garantizar la estabilidad regional.
El secretario recordó que México es el principal exportador e importador de EE. UU., lo que hace estratégico alcanzar acuerdos firmes que fortalezcan la relación. Concluyó que el T‑MEC “va a sobrevivir”.
El proceso de revisión, iniciado el 18 de marzo, busca eliminar los aranceles unilaterales de EE. UU. y reforzar la integración regional. Según una consulta pública realizada en 32 estados, el 78.5 % de los sectores económicos respalda la renovación del tratado, aunque exige ajustes en puntos sensibles.
Datos clave: desde 1994, el intercambio regional se ha multiplicado casi cinco veces; el comercio diario entre México, EE. UU. y Canadá supera los 2,562 mil millones de dólares (equivalente a 1.8 mil millones por minuto); y alrededor de 56.2 millones de puestos de trabajo dependen de este flujo. Además, el 40 % del valor de las exportaciones mexicanas a EE. UU. incluye componentes producidos en ese mismo país, lo que desmonta parte del discurso proteccionista de Washington.
La Secretaría de Economía presentó tres ejes de acción: reducir la dependencia de importaciones con reglas claras de producción regional; modernizar las reglas de origen para fortalecer la competitividad global; y blindar la seguridad económica regional frente a la volatilidad de las cadenas de suministro globales.