Durante una comparecencia ante el Senado, la gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja, indicó que la inflación general y subyacente convergerán al objetivo del 3 % para el segundo trimestre de 2027. Actualmente, la inflación anual se sitúa cerca del 4.5 %, según datos del INEGI.
El banco central ha reducido la tasa de referencia 450 puntos base desde 2024, ubicándola en 6.75 %. Se espera una última baja a 6.50 % en la decisión de mayo, siempre que la inflación continúe su descenso y los riesgos externos se mantengan bajo control.
Aunque la inflación general se desacelera, los precios no retrocederán; simplemente crecerán a un ritmo menor. Los alimentos permanecerán como el principal foco de presión, impulsados por problemas de producción, inseguridad en zonas agrícolas y costos internacionales que mantienen elevados los precios de frutas, verduras y alimentos procesados.
La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles, mostrará una caída más lenta debido a la rigidez de los precios de servicios y a ajustes estructurales. Se anticipa un repunte leve por encima del 4 % en el primer semestre de 2026 antes de retomar la tendencia descendente.
Factores externos, como los conflictos geopolíticos en Oriente Medio, continúan influyendo en los precios de los energéticos, aunque las medidas del gobierno federal han limitado su impacto directo en México.
Banxico subrayó que el sistema financiero nacional se mantiene sólido, pese a episodios de incertidumbre y señalamientos a algunas instituciones financieras.
En síntesis, la inflación está cediendo, pero el alivio total para los consumidores llegará de forma gradual y no se espera hasta 2027. Mientras tanto, los mexicanos seguirán enfrentando costos elevados en alimentos y bienes de consumo esenciales.