La llegada masiva de productos asiáticos, sobre todo de origen chino, está desplazando hasta el 80 % de las piezas artesanales en varios mercados de la Ciudad de México, según un informe difundido por la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco CDMX) a un mes de la inauguración del Mundial 2026.
El estudio alerta sobre los profundos impactos negativos que la piratería y la falsificación a gran escala generan en el sector artesanal, que representa el 20 % del Producto Interno Bruto cultural de México. Empresas chinas emplean inteligencia artificial para reproducir diseños tradicionales de molcajetes, huipiles y textiles, utilizando materiales sintéticos que abaratan los costos y vulneran la autenticidad del mercado nacional.
Otro problema señalado es el fraude en el etiquetado. Productos importados se reetiquetan ilícitamente como “Hecho en México” y se distribuyen en bodegas clandestinas, centros históricos y comercios populares, generando confusión entre los consumidores y desplazando a los artesanos locales.
Las plataformas digitales, como Temu, venden imitaciones de artículos típicos del Día de Muertos, papel picado y otros souvenirs a precios muy bajos, lo que deja fuera de la competencia a los comerciantes tradicionales. La saturación de mercancía asiática ha sustituido productos de manufactura local, como llaveros, carteras, tazas y textiles sencillos.
Las llamadas “plazas chinas” concentran piezas con símbolos mexicanos pero de elaboración extranjera, inundando zonas frecuentadas por visitantes y debilitando los ingresos de quienes dependen de la venta directa de artesanías. Según datos del INEGI, la Ciudad de México cuenta con 1,624 establecimientos dedicados a la venta de artesanías, sector ahora amenazado estructuralmente por la invasión de insumos chinos y la transformación de la identidad cultural mexicana.
Ante esta crisis, los representantes del sector exigen medidas más estrictas de control aduanero, mayor fiscalización del etiquetado y el impulso de campañas que promuevan la compra de artesanías auténticas, para preservar tanto la economía de los productores como el patrimonio cultural del país.