Hoy 13 de mayo de 2026, la Secretaría de Marina, en coordinación con la SEMARNAT, llevó a cabo el hundimiento controlado del exbuque Onjuku, una nave que México recibió de Japón en 1978 como símbolo de cooperación bilateral. La operación, realizada frente a la costa de Tamaulipas, marcó el cierre de una etapa de servicio activo (1980‑2022) y el inicio de una nueva vida bajo el mar, destinada a convertirse en un arrecife artificial.
Durante la conferencia matutina de la presidenta de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcenas, el secretario de Marina, Raymundo Pérez, el gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal, y el embajador de Japón, Hozo Honsei, transmitieron en vivo el proceso de inmersión. Antes del hundimiento, el casco fue sometido a una exhaustiva descontaminación y al retiro de equipos, bajo la supervisión de autoridades ambientales, garantizando que no se introdujeran contaminantes al ecosistema.
El método empleado consistió en abrir vías de agua y utilizar explosivos de corte lineal para que el buque descendiera de forma controlada hasta el fondo marino, donde comenzará a servir como refugio para la fauna y flora locales. Según la secretaria Bárcenas, el proyecto beneficiará directamente a los pescadores y reforzará la política nacional de restauración ambiental.
El nombre Onjuku, que en japonés significa “lugar de morada”, adquiere ahora un sentido literal: será un hábitat para especies como el huachinango, el pámpano y el cazón, que encontrarán en la zona de convergencia entre la Laguna Madre y el Golfo de México un nuevo punto de reproducción y regeneración.
Este arrecife artificial forma parte del Sistema Arrecifal Artificial de Tamaulipas, una iniciativa que busca crear hábitats, impulsar el turismo náutico y promover la cultura marítima. Las autoridades resaltaron que la acción simboliza la visión de un México que transforma acero en vida, consolidando la defensa de los mares como una estrategia clave para el futuro del país.