La Secretaría de Educación Pública (SEP) confirmó que, a partir del ciclo escolar 2026‑2027, todos los estudiantes de tercero de secundaria y de bachillerato (14‑18 años) deberán participar en un examen socioemocional integrado al programa nacional “El ABC de las emociones”. La iniciativa, presentada por la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, el 22 de abril de 2026, busca crear un sistema permanente de monitoreo y prevención de riesgos de salud mental en la adolescencia.
El examen no tendrá carácter calificativo ni punitivo; su finalidad es identificar señales de alerta temprana —como malestar psicológico, ideas suicidas o experiencias de violencia— y canalizar a los jóvenes a los servicios de apoyo especializados. Las actividades, que se desarrollarán al menos una hora semanal en el aula, estarán orientadas al reconocimiento y manejo de emociones, efectos de las redes sociales y estrategias de autocuidado.
El programa involucrará a más de 6 millones de estudiantes y contará con la participación de 678 mil docentes, así como de 300 brigadas interdisciplinarias que recorrerán las escuelas ofreciendo pláticas, talleres y orientación directa. Además, los Centros Comunitarios México Imparable pondrán a disposición especialistas en salud mental.
Según datos de la ENCODAT 2025, el 10 % de los adolescentes mexicanos presenta malestar psicológico, el 3,3 % ha tenido ideas suicidas y el 18,1 % ha sufrido algún tipo de violencia. Frente a estas cifras, la SEP, bajo la dirección del secretario Mario Delgado Carrillo, apuesta por una política pública integral que incluya la intervención escolar, la participación de familias y la disponibilidad de atención en centros de salud.
Las guías del programa estarán disponibles en formato digital durante el presente ciclo escolar y en versión impresa para el siguiente año lectivo. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, a través de su área de Prevención a las Violencias, colaborará en la difusión de mensajes preventivos por diversos canales.
Con esta medida, el Estado, las escuelas y las familias trabajarán de manera conjunta para proteger el bienestar emocional de millones de adolescentes, reduciendo riesgos de suicidio, violencia y consumo de sustancias, y fortaleciendo habilidades para la vida y la resiliencia.