La Ciudad de México dio un paso histórico al aprobar, por unanimidad, una reforma a la Ley Federal del Trabajo que permitirá a los trabajadores ejercer el home office cuando las lluvias intensas, inundaciones u otros fenómenos naturales imposibiliten o pongan en riesgo su traslado al centro laboral.
La propuesta modifica los artículos 57 y 68 Bis de la legislación laboral federal y fue impulsada por la diputada local Leonor Gómez Otegui. El dictamen fue presentado ante el pleno por Juan Estuardo Rubio Gualito, presidente de la Comisión de Asuntos Laborales, Trabajo y Previsión Social.
Según el texto aprobado, en caso de contingencias climáticas que afecten la movilidad, la seguridad o la viabilidad de acudir al trabajo, los empleados podrán solicitar, de forma temporal, realizar sus actividades desde casa o cualquier otro lugar distinto al centro de trabajo.
Además del home office por lluvias, la reforma incorpora el derecho a la desconexión digital para todos los trabajadores, sin importar su modalidad laboral. Una vez concluida la jornada, los empleados no estarán obligados a responder mensajes, llamadas o correos relacionados con el trabajo fuera del horario establecido, con el objetivo de proteger su salud mental y su vida personal.
La medida surge en un contexto de lluvias cada vez más intensas e impredecibles en la capital, que generan inundaciones, cierres viales y saturación del transporte público, obligando a muchos a enfrentar largas y peligrosas horas de traslado.
Para que la reforma tenga alcance nacional, el proyecto debe ser enviado al Congreso de la Unión y, de ser aprobado y publicado oficialmente, entrará en vigor en todo el país. De concretarse, la CDMX sería una de las primeras entidades en México en reconocer el trabajo remoto como un derecho laboral frente a fenómenos meteorológicos extremos.
La iniciativa está dirigida principalmente a trabajadores cuyas funciones pueden desempeñarse mediante herramientas digitales, como personal administrativo, áreas tecnológicas, consultores y otros profesionistas que no requieran presencia física permanente.