La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) abrió sus puertas al público el lunes 8 de junio con la exposición “Crónica de una Nación: La Mirada de Antonio González Orozco”, que permanecerá abierta del 9 al 12 de junio en el área de murales del Palacio de Justicia. La muestra, que celebra la trayectoria del muralista chihuahuense, incluye una retrospectiva de sus obras más emblemáticas y un documental titulado “Pinceles de la memoria. Antonio González Orozco”, producido por Plural TV y transmitido durante la inauguración.
En la ceremonia, el ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz, a través del secretario general de la Presidencia José Hernández Hernández, calificó a González Orozco como un “Ixtlamatique”, resaltando su capacidad para reflejar la sabiduría y los procesos sociales en sus murales. El ministro Irving Espinosa Betanzo subrayó que la cultura es un derecho fundamental y una herramienta para reducir desigualdades y fortalecer los valores republicanos.
Antonio González Arriaga, hijo del artista, agradeció a los ministros por abrir la sede judicial a la obra de su padre y recordó la filosofía del muralista: “Los pintores no deben darse a conocer por sus participaciones en todos lados, sino a través de lo que hacen con sus manos”.
Las ministras Yasmín Esquivel Mossa, Loretta Ortiz Ahlf, María Estela Ríos González y Sara Irene Herrerías Guerra coincidieron en que el derecho y el arte están estrechamente vinculados, pues la normativa protege la relación autor‑obra y refleja las transformaciones sociales que esa misma obra plasma.
Salvador Rueda Smithers, director del Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec, destacó que los murales de González Orozco “marcaron nuestras conciencias” al abordar historias de justicia y la función del artista en la sociedad. Por su parte, representantes de la Secretaría de Cultura y del INBAL, Claudia Curiel de Icaza, Alejandra de la Paz Nájera y Dolores Martínez Orralde, señalaron que la exposición reconoce más de sesenta años de creación artística dedicada a la reflexión sobre la identidad colectiva y la historia visual de México.
Con esta iniciativa, la SCJN no solo celebra la obra de un gran predecesor del muralismo mexicano, sino que también reafirma el papel del arte como espejo de los derechos, la soberanía nacional y los procesos sociales que configuran la vida en común de los mexicanos.