Con un operativo de seguridad reforzado, el rey de España, Felipe VI, aterrizó en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y fue recibido por el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco. El mandatario español se dirigió a Palacio Nacional, donde la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, lo aguardó para una reunión que simboliza la reanudación de los lazos diplomáticos entre ambos países después de siete años de distanciamiento.
Al ingreso al palacio, el rey fue acompañado por la Orquesta Sinfónica de la Defensa, que interpretó el Himno Nacional mexicano. La visita se enmarca dentro del contexto del partido amistoso entre España y Uruguay que se jugará en Guadalajara, evento al que asistirá Felipe VI como parte de su agenda oficial.
Sheinbaum adelantó la reunión mediante una carta enviada al monarca semanas atrás, invitándolo a México durante el Mundial 2026. En la conversación, que será breve y sin rueda de prensa posterior, se abordarán temas prioritarios como el reconocimiento de los pueblos originarios y la revisión de los abusos cometidos durante la Conquista, cuestión que había generado tensiones durante la administración de Andrés Manuel López Obrador.
La presidenta recordó que, aunque la solicitud de disculpa del exmandatario fue percibida como una ofensa y provocó la no invitación del rey a su toma de posesión en 2024, los vínculos comerciales y turísticos nunca se interrumpieron. Empresarios españoles continúan dialogando con autoridades mexicanas en áreas de economía, finanzas y comercio.
El encuentro también reconoce la reciente participación del rey en exposiciones mexicanas realizadas en España, como la muestra del Museo Nacional de Antropología y la exposición de mujeres indígenas, gestos que la administración mexicana calificó de “muy importantes”.
En 2019, López Obrador había pedido públicamente al rey Felipe VI y al papa Francisco que se disculparan con los pueblos indígenas por los crímenes de la Conquista. España respondió rechazando la petición, argumentando que los hechos históricos deben interpretarse con una perspectiva constructiva y sin “ira”.
Con esta visita, México y España buscan consolidar una relación basada en el respeto mutuo, la cooperación económica y el reconocimiento de su historia compartida, sentando las bases para una nueva etapa de diálogo bilateral.