En una breve pero simbólica reunión de una hora y veinte minutos en el Palacio Nacional, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el rey de España, Felipe VI, acordaron fortalecer la relación bilateral entre ambos países. El encuentro, que contó con la presencia del secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, el jefe de la Oficina de la Presidencia, Lázaro Cárdenas Batel, y el embajador de México en España, Quirino Ordaz Coppel, se centró en la relevancia histórica de los pueblos originarios y en la necesidad de impulsar la cooperación económica y cultural.
Sheinbaum, a través de un mensaje en redes sociales, resaltó que “conversamos sobre la importancia de los pueblos originarios a lo largo de la historia y de los vínculos entre México y España”. La mandataria subrayó que la relación nunca se interrumpió, sino que había sido un “distanciamiento” originado durante la administración de su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, quien había pedido perdón al monarca español y al papa Francisco, gesto que tensó la diplomacia durante siete años.
Durante la conferencia de prensa posterior, Sheinbaum afirmó que la visita del rey marca “una nueva etapa en la comunicación de ambos países”. Señaló que recientemente empresarios españoles llegaron a México y se reunieron con los secretarios de Economía, Hacienda y Relaciones Exteriores, evidenciando el reactivado interés comercial.
Por su parte, el rey Felipe VI asistió al encuentro acompañado de altos funcionarios de su gobierno, aunque los nombres no fueron divulgados en la nota oficial. Ambos líderes coincidieron en que el fortalecimiento de la relación bilateral beneficiará a sus naciones, impulsando proyectos conjuntos en áreas como energía, turismo, educación y preservación del patrimonio indígena.
El encuentro, aunque breve, simboliza la superación de un periodo de fricción diplomática y abre la puerta a una agenda de cooperación más amplia entre México y España, con miras a consolidar alianzas estratégicas en el contexto global.