Pero lo que nadie esperaba era que, entre risas y apuestas, soltara un anuncio que iba mucho más allá de los goles.
Desde su atril, la mandataria dejó claro que el ambiente está listo para el partido de esta tarde contra Ecuador. “Obviamente va a ganar México, nada más estamos hablando de cuántos goles”, soltó, mientras los corresponsales levantaban la mano para votar por marcadores como dos-uno o tres-cero. Ella, eso sí, se guardó su pronóstico para sí misma. Pero el verdadero bombazo no estaba en el marcador.
Después de varios minutos de intercambios ligeros, confirmó que sí asistirá al cuarto partido mundialista de la Selección Mexicana. Y no irá sola: la acompañará la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada. Aunque la sede aún no está definida —entre dos alcaldías, según dijo—, prometió que más tarde revelaría el punto exacto. “Ya les aviso más tarde dónde va a ser”, reiteró con tono relajado, pero sin dar más pistas.
El gesto no es menor. Desde que arrancó el Mundial, la presidenta ha hecho de la quiniela una tradición en sus conferencias, pero esta vez llevó su apoyo un paso más allá al planear salir de Palacio Nacional para compartir el juego con la gente. La decisión, aunque pendiente de confirmación de ubicación, refleja una estrategia de cercanía justo en el momento más álgido del torneo para la selección: los dieciseisavos de final.
Sheinbaum también dedicó unas palabras al equipo: “Mucha suerte, mucha fuerza”, lanzó antes de seguir con la agenda oficial. Mientras tanto, en redes y corrillos políticos ya se especula si la mandataria elegirá Iztapalapa o Gustavo A. Madero —las dos alcaldías mencionadas oficiosamente— para presenciar el encuentro. Lo que queda claro es que, esta tarde, la atención no solo estará en la cancha, sino también en dónde aparecerá la presidenta con la pantalla gigante de fondo.