La perra Halley, integrante del equipo USAR de la Cruz Roja Mexicana, fue la clave para localizar a Hernán Gil, quien estuvo atrapado más de 180 horas bajo toneladas de concreto en el centro comercial Galerías Playa Grande, La Guaira, Venezuela. El operativo, que contó con la participación de equipos de la Cruz Roja de México, Florida, Los Ángeles, Chile, Costa Rica, El Salvador y la Protección Civil venezolana, siguió los protocolos internacionales INSARAG y USAR para la búsqueda y rescate en estructuras colapsadas.
Al llegar, el equipo mexicano recibió cinco escenarios de trabajo en el sector C‑153C. Los cuatro primeros fueron declarados “D” (víctimas sin vida). El quinto cambió el rumbo de la misión cuando el binomio canino formado por Halley y su manejador Gonzalo Granados marcó un punto específico entre los escombros. Sobre el plano operativo se anotó la letra “V”, y una SearchCam 360 confirmó la presencia de Hernán Gil, que mantenía contacto visual con los rescatistas.
El trayecto hasta el punto marcado era un laberinto de concreto colapsado, acero retorcido y losas comprimidas. Durante más de 100 horas ininterrumpidas, los equipos internacionales realizaron búsqueda tecnológica, apuntalamientos, cortes controlados y aperturas progresivas, alternando relevos para mantener la capacidad física y mental de los especialistas.
Una vez alcanzado el espacio confinado, la extracción se volvió extremadamente delicada: la víctima tenía una pierna atrapada y el acceso era tan estrecho que solo un rescatista podía entrar a la vez. Los especialistas retiraron fragmentos de concreto uno a uno, mientras fragmentos caían sobre la zona de trabajo, obligando a detener la operación para reforzar los apuntalamientos y reevaluar la estabilidad estructural.
Con precisión milimétrica, los equipos liberaron ambas piernas de Hernán Gil sin comprometer la integridad del resto de la estructura. Tras más de siete días atrapado, fue sacado con vida y trasladado a un hospital para recibir atención médica especializada. Durante todo el proceso, un médico y un paramédico de la Cruz Roja Mexicana mantuvieron monitoreo constante de sus signos vitales, hidratación y cuidados básicos.
El subcoordinador nacional de Socorros de la Cruz Roja Mexicana, Marco Antonio Franco, declaró: “El protagonista nunca fuimos nosotros. El protagonista siempre fue Hernán. Nuestra misión era una sola: sacarlo con vida”. La operación también demostró la capacidad de 15 especialistas mexicanos para intervenir en escenarios de alta complejidad, consolidando la cooperación internacional en rescates urbanos.