La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió la Recomendación 208VG/2026, un documento de 867 páginas que revisa exhaustivamente la hipótesis que había colocado al Ejército como actor central en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. La autoridad de derechos humanos determinó que no existen elementos probatorios suficientes para sostener que la masiva desaparición forzada haya sido ejecutada por militares ni que se trate de una operación de represión política contra los estudiantes.
Según la CNDH, la narrativa que implicaba al Ejército fue impulsada en distintas etapas de la investigación, pero nunca fue acreditada con pruebas contundentes. En la recomendación se indica que, pese a la investigación exhaustiva, no se ha podido acreditar la participación directa de ningún elemento del Ejército en los actos de violencia ni en la desaparición de los 43 normalistas.
Las acusaciones contra miembros de la Defensa provienen de testimonios de testigos protegidos, algunos de los cuales eran integrantes de Guerreros Unidos, y de conversaciones sustraídas de celulares publicadas en el Primer Informe de la Comisión para la Verdad del caso Ayotzinapa (CoVAJ), las cuales fueron posteriormente invalidadas por diversos actores.
En cuanto a la orden de desaparición, la recomendación apunta a dirigentes de Guerreros Unidos en colusión con autoridades locales. Se citan mensajes entre integrantes del grupo criminal que hacen referencia a “El Patrón”, identificado como el exgobernador Rubén Figueroa Alcocer, quien habría sido el principal instigador de los hechos.
En conclusión, la CNDH sostiene que, de haberse probado una responsabilidad del Ejército, este habría infringido la ley, lo cual considera imposible bajo los hechos y pruebas analizadas.