Durante la conferencia matutina del lunes, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, criticó la decisión unilateral del gobierno de Estados Unidos de cerrar la frontera a la importación de ganado mexicano. Según la mandataria, la restricción se mantiene incluso en estados como Sonora y Chihuahua, donde no se han detectado casos del gusano barrenador, la plaga que originó la medida sanitaria.
Sheinbaum explicó que la medida ha tenido un efecto inmediato en el mercado de la carne, elevando los precios tanto en México como en EE. UU. y limitando las oportunidades de exportación para los ganaderos mexicanos. Al mismo tiempo, los productores estadounidenses, que dependen del ganado mexicano para sus procesos de engorda y abastecimiento interno, también ven incrementados sus costos.
El gobierno federal ha destinado recursos para apoyar a los productores de las zonas más afectadas y ha impulsado la construcción de una planta de producción de moscas estériles, que inició operaciones este año. Esta iniciativa busca erradicar el gusano barrenador y demostrar a Washington que existen condiciones sanitarias para reabrir el comercio.
Sheinbaum subrayó que la reapertura de la frontera depende exclusivamente de la decisión de Washington, aunque el diálogo técnico y diplomático entre ambos gobiernos se mantiene activo. Mientras la restricción persista, la presidenta advirtió que el mercado de la carne continuará distorsionado.
El control de la plaga se complica por el tráfico ilegal de ganado en la frontera sur de México y Centroamérica, que ha permitido la propagación del gusano barrenador a fauna silvestre como jaguares, pumas y tapires. Expertos de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre y de la Universidad Texas A&M alertan sobre el riesgo de otras enfermedades, como tuberculosis, brucelosis, fiebre aftosa y gripe aviar.
Hasta la fecha, EE. UU. ha confirmado 34 casos del gusano barrenador, principalmente en Texas y uno en Nuevo México, y ha liberado cien millones de moscas estériles. Los especialistas estiman que se requerirían hasta quinientos millones para detener el avance de la plaga.
Sheinbaum reiteró que la defensa del sector ganadero nacional es una prioridad y que la reapertura de la frontera será posible solo cuando el gobierno estadounidense decida levantar la restricción.