Por instrucciones de la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, y del canciller Roberto Velasco, el embajador de México en Estados Unidos, Roberto Lazzeri, sostuvo esta semana una serie de reuniones con autoridades migratorias y legislativas para abordar la creciente preocupación por las muertes de connacionales bajo custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).
El 16 de julio, Lazzeri informó en un hilo de Twitter que se reunió con el director interino del ICE, David Venturella, y con el subdirector Charles Wall. En el encuentro se expusieron casos de mexicanos fallecidos durante operativos o bajo custodia de la agencia, exigiendo “esclarecer cada caso, garantizar acceso consular oportuno y notificación inmediata a las familias”. Ambas partes acordaron explorar mecanismos de coordinación para evitar la repetición de estos hechos y reforzar la protección de los derechos humanos.
El embajador también dialogó con representantes del Congreso estadounidense –Adriano Espaillat, Lou Correa y Sylvia Garcia– sobre protección a mexicanos, migración y seguridad fronteriza, y mantuvo una reunión con el senador demócrata Gary Peters, líder del Comité de Seguridad Interna del Senado, donde se abordaron temas de migración, seguridad fronteriza, comercio y la revisión del T‑MEC.
En otro punto de la agenda, Lazzeri intercambió puntos de vista sobre libre comercio e integración económica con el representante Tom McClintock y cerró su visita con organizaciones de la comunidad latina como LULAC, Mi Familia Vota, Latino Victory y UnidosUS, con el objetivo de coordinar la protección de las comunidades mexicanas a través de la Embajada y la red consular.
La presidenta Sheinbaum, en su conferencia de prensa, reiteró que México respeta el derecho de EE. UU. a aplicar sus leyes migratorias, pero exigió que los operativos se realicen sin criminalizar la migración y con pleno respeto a la vida, la dignidad y los derechos humanos. La mandataria señaló que la muerte reciente de un mexicano atropellado en Florida, sumada a la de Lorenzo Salgado, asesinado por un agente del ICE en Houston, forman parte de una serie de denuncias que su gobierno está presentando directamente ante Washington.
El gobierno mexicano continúa solicitando a las autoridades estadounidenses la identificación y esclarecimiento de cada caso, así como la garantía de un proceso de deportación que se ajuste a los estándares internacionales de derechos humanos.