La mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, informó en una conferencia de prensa matutina en Tulum, Quintana Roo, que México declinó la invitación a la cumbre organizada por el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, en la que se abordó el llamado “terrorismo de extrema izquierda”.
Sheinbaum señaló que, aunque la Secretaría de Relaciones Exteriores recibió la invitación, el tema se percibió como “más político que un asunto realmente relacionado con el combate a los grupos delincuenciales u otros temas de seguridad”. Por esa razón, consideró prudente no asistir y comunicó al Departamento de Estado la decisión.
El senador Rubio, junto a líderes de derecha de Washington, advirtió que la idea de que el terrorismo de extrema izquierda constituya una amenaza grave es a menudo tachada de “delirio de la derecha” o, peor aún, de “conspiración fascista”. En su intervención, Rubio subrayó la necesidad de reconocer dicha amenaza.
Sheinbaum respondió que “los temas políticos no tienen por qué convertirse en tema de seguridad, a menos que haya un delito que perseguir”. Añadió que México participa en encuentros internacionales cuando el objetivo es claramente de seguridad, citando como ejemplo un caso reciente en Baja California.
En la reunión estuvieron presentes representantes de Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay, así como delegaciones de varios países europeos y asiáticos. Además de México, también faltaron Brasil y Colombia.
La presidenta reiteró que México mantiene sus principios constitucionales y que la participación en foros internacionales se rige por la naturaleza del tema tratado, evitando que asuntos políticos definan la agenda de seguridad nacional.