En la noche del 12 de julio de 2026, Claudia Sheinbaum, presidenta de México, se convirtió en el centro de atención de la afición mexicana al presentarse en la final de la Copa Mundial de la FIFA 2026, celebrada en el MetLife Stadium de Nueva York‑Nueva Jersey. Compartió palco con el presidente de EE. UU., Donald Trump, el primer ministro canadiense Mark Carney, el presidente de la FIFA Gianni Infantino y la ex‑primera dama Melania Trump.
Para la ocasión, Sheinbaum eligió un traje sastre de dos piezas en tono verde botella, una silueta que ha consolidado como sello de su estilo desde que asumió la presidencia. El saco, de corte clásico y abotonadura dorada, se distinguió por un bordado tradicional mexicano en la parte superior izquierda: una rosa multicolor bordada a mano por artesanos del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca.
El conjunto fue confeccionado por la diseñadora mexicana Olivia Trujillo Cortez, quien lleva trabajando con la mandataria desde 2022 y fue responsable del vestido de novia que Sheinbaum utilizó en 2023. Según Thelma Islas, responsable del guardarropa presidencial, el traje se seleccionó a último minuto tras la invitación de Trump y se adaptó a las bajas temperaturas de Nueva York, optándose por un saco con cuello más cerrado y sin blusa para mayor comodidad.
Los accesorios fueron mínimos: zapatos de tacón nude y un par de aretes largos con una perla colgante, elegidos por la propia presidenta entre piezas que le han regalado durante sus giras. “Casi no los compramos; guardamos los regalos y ella decide qué usar”, comentó Islas.
Sheinbaum viajó a Nueva York tras recibir una invitación personal del presidente estadounidense, representando a México, uno de los tres países anfitriones del torneo 2026. Durante el evento sostuvo breves conversaciones bilaterales sobre el T‑MEC, aranceles y la agenda comercial, reiterando la importancia de una relación basada en el respeto mutuo.
Desde el inicio de su administración, la presidenta ha convertido el traje sastre en una prenda distintiva en foros internacionales, proyectando sobriedad mediante líneas limpias, colores neutros y cortes clásicos. La aparición en la final del Mundial refuerza, además, el compromiso de promover la artesanía mexicana en el escenario global.