Durante su conferencia matutina, la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, manifestó desconocer el origen del rumor que la vincula a la próxima sesión ordinaria de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), programada a partir del 8 de septiembre de 2026. Sheinbaum aclaró que, al menos por ahora, no tiene contemplado asistir al encuentro en Nueva York.
El posible viaje de la mandataria representaría un giro profundo en la estrategia de política exterior de la autodenominada Cuarta Transformación. En el sexenio anterior, la política exterior mexicana se centró en la “política interior como la mejor política exterior”, lo que se tradujo en la ausencia sistemática del presidente en los debates de la ONU, delegando la representación al cuerpo diplomático y a la Cancillería.
De confirmarse su asistencia, la presencia de Sheinbaum en la sede de la ONU rompería con la inercia del repliegue internacional y posicionaría nuevamente a México en los grandes centros de toma de decisiones. Además de la repercusión política de su discurso ante los líderes mundiales, la participación activa permitiría a México acceder a decenas de reuniones bilaterales con jefes de Estado, incidir directamente en la agenda internacional y proyectar sus prioridades soberanas frente a los desafíos globales contemporáneos.
Mientras tanto, la administración mantiene su enfoque en la promoción de valores de paz y amor a través de la música mexicana, como lo refleja la campaña “México Canta”, que busca alejar el odio y la violencia.