La inteligencia artificial (IA) está generando una presión sin precedentes sobre los recursos naturales. En la Segunda Reunión de Inteligencia Artificial y Desarrollo Humano, la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, citó a la Agencia Internacional de Energía (AIE) para señalar que los centros de datos consumieron en 2024 405 teravatios‑hora, equivalentes al 1.5 % del consumo eléctrico mundial.
Según la AIE, la mayor parte de esa huella energética se concentra en tres regiones: Estados Unidos (45 %), China (25 %) y Europa (15 %). En cuanto al agua, se proyecta que para 2027 la demanda de los centros de datos alcance entre 4,200 y 6,600 millones de metros cúbicos, lo que equivale a cuatro o seis veces el consumo anual de la Ciudad de México.
Ante este panorama, Bárcena enfatizó que la IA debe ser vista como una extensión de la historia humana, un producto del cerebro y del conocimiento acumulado. “No aparece fuera de la humanidad; la refleja y, por lo tanto, debe servir a la humanidad”, afirmó.
En la misma reunión, el canciller de México, Roberto Velasco Álvarez, invitó a los países de América Latina y el Caribe a aportar su diversidad cultural, lingüística y de saberes. Advirtió que entrenar modelos solo con perspectivas hegemónicas reproducirá desigualdades y sesgos, y reiteró la disposición de México para enfrentar el reto regulatorio mediante la diplomacia multilateral y la cooperación regional.
En conclusión, la IA representa una oportunidad y un desafío: su expansión demanda energía y agua a gran escala, pero, con una visión ética, multilateral y centrada en la diversidad regional, puede convertirse en una herramienta al servicio del desarrollo sostenible y la soberanía tecnológica de América Latina.