En la conferencia matutina del día de hoy, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, abordó el polémico anuncio de Daniel Ortega, quien declaró la cancelación de las elecciones presidenciales en Nicaragua para prolongar su mandato. Sheinbaum destacó la necesidad de preservar la democracia, pero evitó una condena explícita al presidente sandinista.
La mandataria explicó que no enviará ningún comunicado oficial al gobierno de Nicaragua, argumentando que la decisión recae en el pueblo nicaragüense y que México respeta la soberanía de los países. "La democracia es un valor fundamental que debemos proteger, pero la determinación final corresponde a los ciudadanos de Nicaragua", afirmó Sheinbaum.
Ortega, durante la conmemoración del 47.º aniversario de la Revolución Sandinista en Managua, anunció que su gobierno no arriesgará el poder en las urnas, cerrando de golpe las puertas a la alternancia política. La medida ha generado una fuerte reacción internacional, con críticas de gobiernos y organizaciones de derechos humanos que la califican como un retroceso democrático.
El silencio de Sheinbaum ante la postura autoritaria de Ortega ha sido objeto de debate en México, donde algunos sectores exigen una postura más firme en defensa de la democracia en la región. Sin embargo, la presidenta mantuvo su posición de no intervenir directamente, señalando que la política exterior mexicana se basa en el respeto a la autodeterminación de los pueblos.
El anuncio de Ortega se produce en un contexto de creciente tensión política en Centroamérica, donde la alternancia electoral ha sido un tema recurrente. La comunidad internacional sigue observando de cerca los próximos pasos del gobierno nicaragüense y la respuesta de los actores regionales.