La presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, declaró que la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, y su predecesor, Jaime Bonilla, deben resolver sus conflictos antes de que se conviertan en un obstáculo para la definición de alianzas electorales entre Morena y el Partido del Trabajo (PT) en el estado.
Sheinbaum puntualizó que la mañanera no es el espacio adecuado para tratar este tipo de disputas y que corresponde a los partidos involucrados decidir sus pactos, sin que la controversia interna interfiera en la estrategia nacional.
En la conferencia de prensa, la mandataria explicó que el martes pasado intentó reunirse con Ávila Olmeda en la Base Aérea Militar No. 1 de Santa Lucía, durante el acto de reconocimiento a los elementos del operativo Kukulcán, pero no logró concretar el diálogo.
En entrevista concedida a Milénio el miércoles, la gobernadora acusó a Bonilla de haberle tendido una “emboscada psicológica” al recomendarle a una persona para gestionar la cancelación de su visa, lo que, según ella, forma parte de una venganza personal del exgobernador.
El dirigente del PT en Baja California respondió que la propia Ávila se ha “emboscado” con sus conductas, calificándolas de deshonestas y señalando que la disputa es interna y no debe involucrar a la coalición nacional.
El conflicto se produce en un momento crítico, pues Morena y PT buscan consolidar una alianza que les permita competir eficazmente en las próximas elecciones locales, mientras la población de Baja California observa con creciente preocupación la escalada de acusaciones entre los líderes estatales.