El secretario de Salud, David Kershenobich Stalnikowitz, informó que, al 31 de julio de 2026, México cuenta con 33 casos confirmados de ciclosporiasis, conocida popularmente como diarrea explosiva. La incidencia es extremadamente baja (0.00002 % de la población) y, según el funcionario, no existe brote activo en el territorio nacional.
Ante la reciente oleada de casos en Estados Unidos, el gobierno mexicano ha activado un protocolo de vigilancia epidemiológica y sanitaria que involucra a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), al Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y a la FDA. La revisión abarca desde la producción agrícola primaria, el empaque y la distribución de productos frescos y mínimamente procesados, cumpliendo con el Reglamento Sanitario Internacional y manteniendo comunicación con autoridades de Reino Unido y EE. UU.
La ciclosporiasis es causada por el parásito Cyclospora cayetanensis, que afecta exclusivamente a humanos. La enfermedad se manifiesta entre dos y catorce días después de ingerir alimentos o agua contaminada, provocando diarrea intensa que suele resolverse en 48‑72 horas con tratamiento adecuado. No se han registrado fallecimientos y la mortalidad es muy baja.
Para detectar la infección se requieren pruebas moleculares de PCR, ya que los análisis de excremento convencionales no la identifican. Cada caso reportado activa de inmediato la vigilancia de Cofepris y Senasica para controlar posibles riesgos.
El secretario recomendó medidas de autocuidado: lavar frutas y verduras con agua potable, pelarlas o cocinarlas antes de consumirlas; lavarse las manos con agua y jabón durante al menos veinte segundos antes de preparar alimentos, comer o después de usar el baño; y consumir únicamente agua potable o hervida. La transmisión no es de persona a persona, sino por contaminación individual.
La alta movilidad internacional de personas y alimentos complica rastrear el origen exacto de los brotes, y factores como la humedad y el cambio climático pueden incrementar la frecuencia de la enfermedad, como se ha observado en EE. UU.
En conclusión, el Gobierno de México mantendrá la vigilancia activa, informará con transparencia y continuará trabajando con la comunidad científica para proteger la salud de la población, asegurando que no hay brote activo de ciclosporiasis en el país.