Con una charola en mano, la senadora panista Lilly Téllez subió a la tribuna de la Comisión Permanente del Senado y lanzó un reto a los legisladores de Morena: que "rompan sus visas" como respuesta a la revocación del documento migratorio de Andrés López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, por parte del gobierno de Estados Unidos.
El gesto provocó un notable desconcierto entre los integrantes del bloque morenista, quienes intentaron impedir que el tema se discutiera en la penúltima sesión de la comisión. Posteriormente, el diputado Gerardo Fernández Noroña tomó la palabra y, bajo la presión de la oposición, mostró su tarjeta de crédito en lugar de una visa, mientras cuestionaba la legitimidad del proceso.
En su intervención, Téllez señaló: "¿Cuál es el delito de Andrés Manuel López Beltrán, Gonzalo López Beltrán y José Ramón López Beltrán? Ser el hijo del más grande presidente de la historia moderna del país". El coordinador del PRI, Manuel Añorve, presentó un cartel con una foto de José Ramón López Beltrán en EE. UU., acusando a los morenistas de "desgarrarse las vestiduras" por la pérdida de la visa de "Andy" y de usar la cuestión como argumento de soberanía nacional.
La diputada del PT, Margarita García, añadió que el debate se extendió a acusaciones cruzadas, señalando que algunos legisladores del PAN y del EMEC acusaron a Téllez y al diputado Gibrán Ramírez de traicionar la 4T al cambiar de partido.
El episodio refleja la creciente polarización política en el Senado y el uso de temas migratorios como arma retórica en el actual contexto de relaciones México‑Estados Unidos.