Durante su conferencia matutina del jueves, la mandataria mexicana explicó que la abstención de México en la resolución de la Organización de los Estados Americanos (OEA) sobre la convocatoria de una reunión de cancilleres para analizar la crisis nicaragüense responde a principios consagrados en la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, y no a una postura personal de los funcionarios.
Sheinbaum subrayó que la medida trasciende cualquier juicio sobre el gobierno de Daniel Ortega y que, según el mandato constitucional, la política exterior del país debe guiarse por criterios de autodeterminación de los pueblos, evitando interferencias externas.
El voto, realizado el 19 de agosto en una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, fue aprobado con 29 votos a favor, el voto en contra de Brasil y la abstención de México, además de dos ausencias. La propuesta, impulsada por Estados Unidos, buscaba una reunión de cancilleres para abordar la ausencia de elecciones en Nicaragua, tras la declaración del presidente Ortega de que no habrá comicios.
El embajador mexicano ante la OEA, Alejandro Encinas, defendió la postura señalando que la situación nicaragüense no constituye una amenaza a la paz o estabilidad continental y advirtió que la estrategia estadounidense podría profundizar la desestabilización del país centroamericano.
Al ser interrogada sobre la posibilidad de iniciar un diálogo con Ortega, Sheinbaum respondió de forma categórica: “No, no tendríamos por qué”. Recalcó que la abstención no depende de la afinidad o desacuerdo de los funcionarios con el gobierno nicaragüense, sino de la obligación constitucional que rige la política exterior mexicana.
Nicaragua, que se retiró de la OEA en noviembre de 2023, sigue bajo el mando de Ortega, quien lleva al poder desde 2007, y comparte la presidencia con su esposa, Rosario Murillo, desde 2017.