La noche del lunes 24 de agosto se encontró el cuerpo sin vida de una ballena de aproximadamente 12 metros de longitud en la zona conocida como Playas de Tijuana. Según confirmó la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) a Infobae México, el ejemplar corresponde a un rorcual de Bryde y presentaba daños visibles en la piel y un avanzado estado de descomposición.
Ante la situación, personal de Profepa y autoridades locales activaron el Protocolo de Varamiento de Mamíferos Marinos la mañana del martes, esperando a que la marea subiera para poder acercarse al animal sin poner en riesgo a la población ni al ejemplar. Una vez que las condiciones lo permitieron, se procedió al retiro del cuerpo siguiendo los lineamientos ambientales y sanitarios vigentes.
Debido al deterioro del cadáver, Profepa descartó la realización de una necropsia, argumentando que el estado del ejemplar impide recabar información útil para determinar la causa de la muerte. "No se realizó necropsia, estaba en avanzado estado de descomposición", señaló la autoridad ambiental.
El Protocolo de Atención para Varamiento de Mamíferos Marinos, publicado el 17 de junio de 2014 en el Diario Oficial de la Federación por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), es de cumplimiento obligatorio bajo la Ley General de Vida Silvestre. Este instrumento establece que, ante cualquier varamiento, el personal capacitado debe registrar el evento, buscar posibles causas y atender al ejemplar, ya sea vivo o muerto, siguiendo los procedimientos establecidos.
En caso de avistamiento de ballenas enmalladas, la Red Nacional de Atención a Ballenas Enmalladas (RABEN) recomienda no intervenir directamente y reportar el hecho a las autoridades, pues la intervención de personas sin entrenamiento puede poner en riesgo tanto a la ballena como a los propios ciudadanos.