El huevo, uno de los alimentos más consumidos y accesibles en México, experimentó en la primera quincena de agosto de 2026 un aumento del 7.92 % respecto al periodo inmediato anterior, la mayor alza registrada en los últimos 20 años según el INEGI.
El incremento se refleja de forma aguda en la cadena de suministro: el precio mayorista por kilogramo en la Central de Abasto de la Ciudad de México pasó de 30 a 37 pesos, lo que equivale a un 23.33 % de subida en menos de un mes. En los puntos de venta al detalle, el costo varía entre 50 y 70 pesos por kilogramo, y en zonas fronterizas como Tijuana se han reportado precios superiores a 80 pesos.
Esta presión sobre el bolsillo se suma a los recientes aumentos de otros productos básicos, como la cebolla y el chile serrano, y afecta de manera desproporcionada a los hogares de menores ingresos, que destinan alrededor del 52 % de su gasto total a alimentos.
El alza del huevo reduce el margen de compra de las familias, obligándolas a buscar alternativas para mitigar el impacto.
En conclusión, el aumento del huevo, el alimento más democrático del país, representa un desafío económico para millones de mexicanos y pone de relieve la necesidad de políticas que estabilicen los precios de los productos básicos.