En una ceremonia en Palacio Nacional, la mandataria Claudia Sheinbaum formalizó la renovación del acuerdo voluntario con la mayoría de las estaciones de servicio y marcas de combustibles del país. La medida, que se extiende por seis meses más, busca estabilizar los precios de la gasolina regular y el diésel, estableciendo como referencia que la primera no supere los 24 pesos por litro y el segundo los 27 pesos por litro.
El pacto, de carácter voluntario, no obliga a todas las estaciones a vender a los mismos precios; sin embargo, sirve como marco de referencia para evitar incrementos desmedidos. Las variaciones pueden deberse a factores como la ubicación geográfica, costos logísticos y operativos, y en zonas fronterizas se aplicará una tasa reducida del 8 % de IVA, lo que permite precios menores.
Esta renovación da continuidad a la estrategia iniciada en febrero de 2026, cuya vigencia concluía en agosto. La extensión se produce en un contexto de presión inflacionaria, donde el costo de los combustibles impacta directamente en los precios de transporte y, por ende, en la canasta básica de los consumidores.
Además del precio, las mesas de trabajo entre el gobierno y el sector privado continúan abordando temas estructurales como la cadena de suministro, costos de producción y posibles reformas regulatorias que puedan afectar la oferta de combustibles.
Con la renovación del acuerdo, el Ejecutivo federal y los empresarios del sector buscan mantener bajo control el costo de los combustibles durante los próximos seis meses, contribuyendo a la estabilidad económica y al bienestar de las familias mexicanas.