Un militar del Ejército Mexicano perdió la vida este lunes cuando una mina antipersona explotó en el poblado de Playitas, en la sierra de Tumbiscatío, Michoacán, durante un operativo contra organizaciones criminales. El fallecido, identificado como Juan Manuel B. M., pertenecía al Primer Batallón de Fuerzas Especiales y su cuerpo fue trasladado por vía aérea a la 43ª Zona Militar en Apatzingán.
Con este hecho, las autoridades estatales reportan que en el estado se han registrado 18 explosiones de minas antipersona, dejando un saldo acumulado de 14 personas muertas y 20 heridas. Entre los lesionados se encuentran 10 militares y cinco policías, lo que evidencia el grave riesgo que representan estos artefactos para las fuerzas de seguridad que operan en zonas rurales.
La detonación ocurrió en las inmediaciones de Playitas, zona históricamente vinculada al antiguo bastión de Servando Gómez Martínez, “La Tuta”, líder de Los Caballeros Templarios. Actualmente, la región es escenario de enfrentamientos entre células de los Caballeros Templarios y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que buscan ampliar su control territorial en Tierra Caliente.
El secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, explicó que las llamadas “narcominas” son una táctica empleada por los grupos locales para frenar el avance del CJNG, que intenta incursionar en municipios como Tepalcatepec y Coalcomán. Ante la proliferación de explosivos, el Ejército ha desplegado equipos especializados para su detección y desactivación, con el fin de proteger tanto a sus elementos como a la población civil.
La violencia ha provocado el desplazamiento forzado de habitantes de los municipios de Arteaga, Tumbiscatío y Lázaro Cárdenas, incrementando la presión humanitaria en la zona. A pesar del fallecimiento, los elementos del Ejército continúan con los operativos en la sierra de Tumbiscatío, reforzando la presencia militar para contener a los grupos delictivos y reducir la amenaza de nuevas explosiones.
El incidente subraya la peligrosidad de las minas antipersona como arma de guerra híbrida en Michoacán y la necesidad de una respuesta coordinada entre autoridades militares y civiles para mitigar su impacto en la seguridad y la vida de los ciudadanos.