El Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) rechazó el nuevo emblema presentado por el partido político Somos, al considerar que la inclusión de la silueta de la República Mexicana constituye una apropiación indebida de la identidad nacional colectiva, pese a que el partido eliminó la palabra "México" de su denominación.
La mayoría de los consejeros del INE votó en contra del logotipo, argumentando que el cambio de nombre no implica una ruptura con la relación semántica y gráfica que la sentencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) había ordenado modificar. Entre los críticos se encontraban Arturo Chávez, Norma Irene de la Cruz y Uuc‑kib Espadas, quienes señalaron que el partido sustituyó un elemento fonético por uno gráfico, manteniendo así el vínculo prohibido con la figura del país.
Carla Humphrey, consejera del INE, denunció que el proyecto no pasó por la Comisión de Prerrogativas y Partidos Políticos, órgano competente para analizar este tipo de solicitudes, y que la consejera presidenta Guadalupe Taddei lo remitió directamente al Consejo General con premura. Taddei, a su vez, respaldó la postura mayoritaria y otorgó un plazo de 48 horas para que Somos modifique su emblema.
Emilio Álvarez Icaza, representante de Somos, calificó la decisión del INE como un abuso autoritario y acusó al organismo de aplicar criterios desiguales, pues otros partidos que han infringido normas electorales no han recibido sanciones ni órdenes de corrección. Aseguró que el partido cumpliría con el plazo establecido y que, antes de la medianoche, entregaría un nuevo emblema que elimina la silueta del país, quedándose únicamente con las letras del nombre en color rosa.
El conflicto se inserta en el contexto de la preparación de los partidos para la próxima contienda electoral, donde la identidad visual es un elemento estratégico. El INE, por su parte, mantiene que el cumplimiento estricto de la sentencia del TEPJF es indispensable para garantizar la igualdad de condiciones entre los partidos y evitar la utilización de símbolos nacionales como ventaja competitiva.